martes, agosto 29, 2006

aquí en la orilla

¿Qué sabías de amor? ¿qué sabías de hacer la comida?
¿de atrasar un reloj, de parchar un alma herida,
de encontrar mis botas, María,

de apagar tu boca en la mía?

Creo que fue mejor arrancar tu olor, tu saliva,
que ocultar mi error detrás de la rutina.
Te dejé mujer un día
y mi amor se fue
a acampar a otra colina.

Y guardé en tu tumba vacía todo lo que se te olvidó
y regué la tierra movida con la lágrima que quedó.

Y brotó un jardín sobre tu sola espina
y apagué por fin tu voz en mi cocina
y llené mi copa, María,
y con la sed que traía.

Veo ocultarse el sol, el último del día,
y ya estoy mejor entre tanta maravilla.
Otro año pasó y yo con vida.
El mar sigue igual, pero algo cambió aquí en la orilla.

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