lunes, mayo 24, 2010

tormentas y mandarinas

Hay un lugar que despierto en los domingos
donde talvez me puedas encontrar,
cerca del mar, donde crecen los instintos,
donde florecen distintos
a una flor de la ciudad.
No está tan lejo de este mundo,
es tan real que nada tienes que inventar.

Juan, salió el sol, ya secaron tus zapatillas,
póntelas pues, luego haremos un pasador.
Ya son las dos, ya sirvieron la comida,
no estás listo todavía
y ya empieza la oración.
No es que esté mal andar descalzo
pero si vas despacio no vas a llegar.

Hay un lugar donde duermen los sentidos,
donde un espino se vuelve un girasol,
donde el amor convierte en pan las migas,
las tormentas en mandarinas,
las mentiras en verdad.
No está tan lejo de este mundo,
es tan real que nada tienes que inventar.

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